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La orquídea de mi hermana

La miré mientras iba con las manos repletas de ropa sucia. Me dirigía al lavadero a hacer la colada. Tenía menudas florecitas agrupadas como en reunión, venían de un mismo tallo, y salía por entre las rejas tal y como las vi hace tres años atrás. Ellas son así. Tienes que amarlas como son. En lo que a mi concierne, ha sabido fragmentar mi paciencia en varios trozos, entre “pare cuando te dé la gana” y  “quizá este año se dé el milagro"; me he desentendido de ella muchas veces. Y cuando me refiero a "ella" es a una planta que protagoniza, con pocos méritos, claro, el centro de mi comedor redondo de cristal.
Mi hermana dejó tras su espalda este pedazo de tierra de brazo de su esposo y con mucho gusto renunció a estos tres cuartos de isla. El día que levantó la mano y juro por el trozo de tela con rayas y estrellas, me llamó llena de una emoción que todavía está tratando de hallar sentido dentro de mi mente. El asunto es que ha dejado bajo mi tutela una de las plantas que m…
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Mitos sobre la mujer negra

Este chico era de piel trigueña, su piel no tenía un solo accidente, es como si usara base M.A.C. todo el día. Barba abundante y de hebra gruesa, a veces prolija, otras, no tanto. Sus rasgos puede que pasen por exóticos, pero, si lo pienso bien, todos somos exóticos en algún lugar. La primera vez que lo vi llamó mi atención, y desde que supe que pronto portaría el anillo aquel en su anular izquierdo, viré la página, que de hecho no tenía nada escrito y me olvidé del asunto. Para mi sorpresa, tiempo después, me vi siendo abordada por este sujeto. Al principio era sutil, delicado, se valía del humor y de cualquier cantidad de holas y buenos días. Yo, que soy de naturaleza expansiva, sonreía y saludaba, pero ya sabía que el huevo quería sal. Poco tiempo faltó para que la gentileza y la sutileza dieran paso a una declaración llana: me gustaría acostarme contigo. Coqueteo por aquí, sonrisitas por allá… No entraré en los detalles que transcurrieron entre esa declaración y el día de hoy. Para …

Otro corazón

Hay una sintonía muy diferente. 
He descubierto un órgano justo al lado del corazón, igual debajo de mis costillas. 
Siente aparte. 
Siente distinto, nuevo, y más grueso. 
Siente mucho. 
Está en modo hastío, en modo pena. Ese órgano -nuevo- no entiende, no comprende, ni el odio, ni la sin razón. 
No entiende nada. 
No se qué hace ahí, no sé ni para qué dí con él, ni el cómo, apenas se el cuándo: ha sido estos días. 
Ese órgano late y se queja de que muchos elijan a drede la mentira sobre la verdad. 
Mi órgano nuevo no entiende. 
Siento un llanto nuevo en los ojos, una nueva lágrima y una sal diferente de todas.

Todos los derechos de Autor: Gnosis Rivera
Derechos de la imagen:
Fotografía del desnudo artístico en blanco y negro “Figura Femenina en Blanco y Negro”
Galería Fotografías Artísticas de la Mujer Imágenes “Femeninas” en Blanco y negro

«Boléro» de Ravel

Coloco el cursor sobre en el espacio donde debo de escribir el patrón de búsqueda. Bolero, es lo primero que escribo, y a seguidas la máquina coloca el resto: ….de Ravel. Son años ya escuchando esta hermosa composición; vibrante, hermosa, es como un estallido de amarillo sol. Esta vez, intentaba que el sueño se acercara a mis ojos y los sometiera al sopor de Morfeo, pero no fue posible, por lo que decidí ayudar en la tarea con la pieza de Maurice.
Naturalmente, no logro el propósito, si no que al contrario me sumerjo en la danza de estas letras, y no puedo evitar evocar la imagen de un cuerpo femenino desnudo, siendo seducido y atacado con paciencia y sutileza por las manos fuertes y poderosas de un hombre amante. Mi vista se dirige a la ventana; la luna, con su luz prestada, se fue acostando a mi lado, haciendo juego perfecto con la melodía que escapaba como gotas gruesas de las bocinas de mi ordenador portátil.
No encendí las luces, entre la luna del párrafo anterior y la…

Si me llamas...

Di mi nombre, llámame…
Y haré girar hacia la izquierda el centro de la tierra
Detendré los vientos y te mostrará de qué está hecho el tiempo
Di mi nombre, llámame…
Y te ahorraré la voluntad del llanto…
Di mi nombre… y dejo la mesa puesta… voy a tu encuentro…
Por ti renuncio a mis anhelos rancios y tejo mantos nuevos de sueño
Di mi nombre, llámame… toma mi mano y colocaré bajo tus pies el mismo suelo
de Crisantemos que te conté en otros versos
Llámame y te enseño que donde brota mi amor, todos los días crece un beso nuevo.
Derechos de Autor: Gnosis Rivera.- Derechos de Imagen: Brazo y manto ©Josephine Cardin http://cardinphotography.com/

Necedad

Abrí los labios y engullí un bocado de tu amor... mastiqué tus besos y, atragantándome con tu nombre,  juré volverme muda hasta no escuchar de nuevo tu voz de nuez y canela.  Tapo mis oidos, negando toda posibilidad de llanto y grito.  Te seguiré queriendo, mientras las orugas paran mariposas en mi espalda.

Derechos de autor Gnosis Rivera
Derechos de imagen: Josephine Cardin
Mujer de Espaldas
http://cardinphotography.com/

Yo amo

¿De qué serías capaz por él? –preguntó
Todo lo que puedo hacer por él, ya lo hago. –respondí
¿Y qué es eso? –dijo
Lo amo… –sentenció
Yo, cuando amo, doy todo. No hay medios, ni mitades, ni trozos. No hay pedazos, migajas, excusas, agendas o programas. Amar es ser, y también dejar ser. Amar es estar, y cuando es necesario, irse. Es disfrutar la compañía y aceptar la ausencia. Querer ver esa alegría en los ojos del otro, saberlo feliz y ser feliz por eso. Es permanecer cuando todo apesta. Es no temer, y si se teme, entonces temer juntos. Es apoyar, cargar al otro si no puede sostenerse sobre sus pies. Es ser cómplice, compañero y compinche. Eso hago. Sostengo, levanto, apoyo. Lo amo, y al hacerlo lo dejo ser, lo dejo estar. Me hago su cómplice, su camarada. No le pido promesas, porque estas solo están hechas para romperse. Tampoco prometo, yo estoy, yo me quedo. Lo amo y de esta forma soy feliz, sobre todo porque amando yo soy. No procuro atarme a él o que él se ate a mí. El amor no ata, un…